Camino y camino.
Bifurco los senderos.
Me niego, me reafirmo.
Mil veces ya no te
quiero.
Como un demonio me
persigo,
dando hachazos a las
brújulas.
Sino tropiezo, me
derribo.
Pero el horizonte nunca.
Y camino y camino.
Con un ancla atada al
cuello.
Oscurece junto al río.
Azul ,ya casi negro.
Sí, soy todos esos
truenos, torbellinos.
El equilibrio,
su reverso.