Al principio de la lente una ventanilla.
Al final un olivo. Cuatro bombillas o cinco
interrumpen infrecuentes
la noche fría.
Galopa los campos de Castilla un caballo de metal.
Segunda madre
patria mía. Deshago el camino al andar
y huyo del beso de pavimento, de la luz artificial,
del ensordecedor silencio de la ciudad.
La gente viene y va. Y otro círculo se cierra.
Ahora dicen Navidad. Al principio de la lente
y al final Atocha Renfe. Si pudiera dejarte,
perderte en el bullicio de Madrid.
Pero no habrá armisticio, ni piedad para mí.
Donde voy soy perseguido.
Ausencia ¿no
tienes fin?