Abuso de las palabras. Pretendiendo
sostener el cielo
con columnas de ceniza.
Vírgenes martirizadas.
Polvo ceniciento. Solo cuando es a destiempo
curas y cuando tienes
que hablar callas.
Hormigas
incandescentes, tumultuosas se amontonan,
dando chillidos de bronce, de estaño: Se comen
unas a otras.
Como una jauría de diablos
pegando coces,
tengo un avispero de
fiebre entre Wernicke y Broca.
Todos los días cuando
la tarde se ultima,
me abriría el cuello de
un tajo.
Y las palabras caerían, y los significados.
Entonces ya libre,
desencadenado.
Llamaré tarde a la
mañana , la noche llamaré al espacio.
Ya no estarás lejos ni
cerca. De nada servirán ya las letras.
Porque tu nombre será
el brillo luminoso de los astros.