A Diana.
Juega niña, juega!
con el ojo de la
tormenta
Juega niña, relampaguea!
Empapada de adelfas;
de espuma la orilla
de tu espalda se
encrespa.
Duerme niña!. Y sueña!
Con el toro que sueña
la embestida;
esa dulce muerte apenas.
Ruge leona! Truena!
El día cuando tengas
un astrolabio sin
rumbo,
alas por piernas;
se rendirá el crepúsculo.
Serás reina,
princesa!